jueves, 29 de enero de 2026

El Reloj de Arena

 No olvides, caminante atento, que la gloria es un segundo, un suspiro en el gran viento que recorre todo el mundo; la vida es solo un momento en este mar tan profundo.

Mira el oro y la belleza, mira el cetro y la corona, todo acaba en la bajeza que la tierra no perdona; muere igual la gran riqueza que la más humilde persona.

El reloj no se detiene, su arena es polvo de olvido, y aquel que más se previene halla el tiempo ya perdido; nada de lo que se tiene vuelve a ser lo que ya ha sido.

Tus pasos son el camino hacia el frío del osario, pues no hay fuerza ni destino que altere el itinerario; somos humo, somos vino derramado en el calvario.

La flor que hoy el sol alcanza y presume su color, perderá su confianza ante el marchito dolor; no hay en la carne esperanza que no venza el segador.

Vive con la muerte al lado, no por miedo, sino luz, pues lo que fue ya pasado lleva el peso de su cruz; recuerda lo sentenciado: pulvis eris, sombra y luz.

Oración genérica.....para quien la necesite...

 Hoy, vaya a saber uno porque extraña razón, desperté y sentí la necesidad de rezar, si...rezar, pero ahí empezó un dilema que mantuvo ocupado la mayor arte del día mientras hacia mis tareas en soledad como siempre; pero ¿cual era el dilema? , que no profeso fe realmente seria hacia ningún dios o religión pero también guardo simpatía por varios de ellos y ellas, todas tienen lo suyo, así es que lentamente fui armando una linda oración para soltar al viento y que la recoja aquel Dios que se sienta identificado y tal vez, solo tal vez decida tirarme un cabo...por aquí se las dejo, ya que tal vez y solo tal vez le sirva a alguno de mis imaginarios lectores...

Oh¡ señor ...

Quien quiera que seas, 

como quieras que te llames, 

estés donde estés, 

hagas los que hagas,

perdona a estas pobres almas pecadoras,

cualquiera haya sido su pecado,

no importa donde haya sido su pecado,

 con quien haya sido su pecado, 

cuando haya sido su pecado, 

 y que lleguen con bien

donde sea que vayan, 

con quien sea que vayan, 

cuando sea que vayan,

como sea que vayan, 

porque tuyo es algún reino, 

y obviamente tuya sera la gloria

donde quiera que sea

cuando quieras que sea.


AAAAAmen o como se diga en todas las religiones.

domingo, 18 de enero de 2026

El primer lamento.

 

Del cálido refugio del olvido, donde el silencio es paz y es mansedumbre, se desprende el ser, recién nacido, hacia la cruel y extraña pesadumbre.

Cruza el umbral de carne y de agonía para encender una luz que ya se apaga; nace el llanto que anuncia la elegía, el primer rastro de una antigua llaga.

Bienvenido al exilio de la vida, al hambre, a la fatiga y al quebranto; donde toda promesa es una herida y el tiempo se disuelve en el espanto.

Naces con manos llenas de vacío, listas para aferrarse a lo que muere; vienes a padecer el calor y el frío, y a amar aquello que después te hiere.

Te han arrojado a un mundo de ceniza, lejos de la absoluta inexistencia; donde la muerte, con su faz de brisa, va reclamando toda tu inocencia.

Es el bautismo de la voz doliente, el despertar a un sol que solo quema; la soledad se clava en tu frente como la marca de un eterno emblema.

Cada latido es solo una cuenta que te acerca al final del recorrido; nacer es una deuda que se inventa para pagar por no haber sido hundido.

Pobre criatura de ojos asustados, que al aire le robaste el primer grito; ya somos dos los seres condenados al breve espacio de lo que es finito.

El Invierno del alma

 Se apaga la mirada en el espejo, la piel es ya un papel de ajado trazo, y el tiempo, como un frío y cruel reflejo, nos quita la memoria del abrazo.

Las voces se perdieron en el viento, la casa es un desierto de ceniza; ya no hay alivio para el sentimiento, ni rastro de una antigua y fiel sonrisa.

La soledad se sienta a nuestra mesa, compañera de sombras y de olvido, el peso de la ausencia nos apresa en este cuerpo roto y ya vencido.

Al fin vendrá la muerte, silenciosa, a cerrar este ciclo de amargura, dejando solo el polvo y una rosa bajo la paz de la tierra más pura.